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Mesa redonda III: Diferencias en el emprendimiento en función de sectores, territorio y género
Desde AGE Formación y Consultoría, celebramos en Sevilla la Mesa Redonda relativa al Foro III: Diferencias en el emprendimiento en función de sectores profesionales, territorio y factor género, del proyecto Foro Emprend-e financiado por el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE) y encuadrado dentro de las acciones de la Fundación Tripartita para la Formación para el Empleo (FTFE), con el fin de analizar, debatir y llegar a conclusiones sobre la incidencia de la Formación Profesional para el empleo en las actividades de emprender.
Objetivo:
Facilitar un marco de discusión con diferentes profesionales expertos relacionados con la formación y las actividades del emprendimiento en el que puedan aunarse y expresarse los principales aspectos relacionados con este ámbito.
Ponencia:
“Género y empresa”
Verónica Jiménez. Experta en el Asesoramiento a Emprendedoras y Empresarias.
A partir de mañana podremos contaros todo sobre las aportaciones que hayan realizado los expertos en torno a las diferencias en el emprendimiento según factores: territorio, sector profesional o género.
Aquí os dejamos un tríptico de la mesa redonda para que podáis conocer los detalles.
Equipo Foro Emprend-e
Otras Iniciativas Emprendedoras
Tal y como se indica en el Libro Blanco de la iniciativa emprendedora en España (2011), el término iniciativa emprendedora se puede utilizar para definir comportamientos que incluyen la percepción de oportunidades, la toma de riesgos, la creatividad y la independencia entre otros, y que pueden conllevar o no, la puesta en marcha de una nueva empresa. De esta manera, la iniciativa emprendedora puede manifestarse también en la creación de empresas sociales, mediante proyectos innovadores dentro de una empresa establecida, o incluso en ámbitos tan diversos como el cultural, científico y el deportivo.
- Creación de empresas
La creación de empresas es una de las manifestaciones de la iniciativa emprendedora más reconocidas, de hecho, algunos autores consideran que es el enfoque más apropiado para analizar dicho fenómeno (Gartner, 1990).
Una empresa, según la Comisión de las Comunidades Europeas, es toda entidad, independientemente de su forma jurídica, que ejerce una actividad económica, incluidas aquellas que ejercen una actividad artesanal u otras actividades a título individual o familiar, las sociedades de personas y las asociaciones con actividad económica regular.
El proceso de creación de una nueva empresa se basa en tres elementos fundamentales (Timmons, 2003): a) la oportunidad de negocio, b) el equipo emprendedor y c) los recursos. Estos elementos interactúan en un proceso que empieza con la generación de ideas y continúa con la definición de oportunidad de negocio, la elaboración de un plan de empresa, la creación de la empresa y, por último, su gestión y consolidación. Así pues, para que una idea empresarial prospere es necesaria la capacidad de combinar la creatividad o la innovación con una gestión sólida y de adaptar el negocio de modo que su desarrollo se vea optimizado durante todas las fases de su ciclo de vida. Esto va más allá de la gestión diaria: afecta a la estrategia y las ambiciones de la empresa (Comisión de las Comunidades Europeas, 2003).
En general, cuando se define el objetivo de una empresa se piensa en la maximización del beneficio para sus accionistas. Sin embargo, existen otro tipo de empresas, las sociales, enfocadas a la consecución de un beneficio social. El término emprendimiento social se utiliza actualmente para denominar una amplia gama de actividades que van desde el trabajo comunitario, el voluntario y las organizaciones públicas, hasta aquellas empresas privadas, que, aun pudiendo tener beneficios, están enfocadas al cumplimiento de objetivos sociales. En algunos casos es difícil distinguir si una empresa es social; la frontera no está claramente delimitada, especialmente en el caso de aquellos proyectos que tienen ingresos y beneficios. La clave es que, ante una toma de decisiones en la que pueda elegirse entre maximizar la rentabilidad o el impacto social, sea este segundo el que incline la balanza.
- Emprendimiento cultural y deportivo
Estudios recientes muestran que las empresas culturales y creativas tienen un gran potencial económico; de hecho, son uno de los sectores más dinámicos de Europa. Contribuyen aproximadamente en un 2,6% al PIB de la UE, tienen un gran potencial de crecimiento, y proporcionan empleos de calidad a unos cinco millones de personas en la UE (Comisión Europea, 2010).
Las industrias culturales son las que diseñan, producen y distribuyen bienes o servicios relacionados con atributos y fines estéticos, más que con aspectos utilitarios de los consumidores (Comisión Europea, 2010). Las industrias culturales también crean productos y servicios que cumplen importantes funciones simbólicas, como la captura, difusión y legitimación del conocimiento y los valores (Jones y Thornton, 2005).
Puede decirse que los emprendedores culturales son agentes de cambio cultural y visionarios de recursos que generan ingresos a través de una actividad cultural. Sus soluciones innovadoras dan origen a empresas culturales, económicamente sostenibles, que mejoran la vida y crean valor cultural tanto para los productores creativos como para los usuarios de los servicios y productos culturales.
- Iniciativa emprendedora en el campo científico
La iniciativa emprendedora, además de manifestarse en empresas establecidas, puede darse también en universidades, centros de estudio e institutos de investigación. En ese sentido, un emprendedor académico es un científico -la mayoría de las veces un profesor universitario, otras veces un estudiante de doctorado o un investigador posdoctoral- que pone en marcha un proyecto, de forma individual o en equipo, con el fin de llevar al mercado los resultados de su investigación.
- Proyectos innovadores en organizaciones ya existentes
Tal como se comentó anteriormente, la iniciativa emprendedora no requiere la creación de nuevas empresas, aunque incluya dicho proceso, sino que también puede producirse dentro de una organización existente
A este proceso se le denomina corporate entrepreneurship o intrapreneurship, donde el primer término tiene como unidad de análisis a la empresa, mientras que el segundo se aplica más a las personas. Así pues, el proceso mediante el cual un empleado tiene iniciativas que permiten realizar nuevas actividades de negocios dentro una organización se denomina intrapreneurship.
Así pues, los proyectos innovadores incluyen aspectos como la percepción de oportunidades, la generación de ideas de negocio, el diseño de nuevos productos o servicios, nuevas combinaciones de recursos, la aprobación de los directivos, la adquisición de recursos, la planificación y organización, y, todo lo anterior, en el contexto de una empresa establecida.
Estas iniciativas apoyan estrategias relacionadas con el crecimiento de la empresa, la innovación, la diversificación del riesgo, respuestas a cambios del entorno y aplicación de nuevas tecnologías (Urbano y Toledano, 2008b).
Así pues, tal y como podemos ver en este artículo, existen diversas maneras de emprender que pueden ser llevadas a cabo, cada una de estas iniciativas requiere educar, formar y desarrollar diferentes tipos de competencias en el emprendedor, lo cual supone un gran reto para todos los implicados en el ámbito de los emprendedores.
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Equipo Foro Emprend-e


